Carta de derechos del cliente · 10 puntos
El que lo tiene merece que le contesten el teléfono, que le cumplan la hora y que le cobren lo mismo que al vecino. Esto no es una promesa de venta: es la lista de lo que usted puede exigirnos, escrita antes de que nos pague un peso.
Lo atendemos como cliente desde la primera palabra, compre o no compre. Una cotización que usted no acepta se responde igual de bien que una que sí.
Entramos cuando nos invita y nos quedamos mientras seamos bienvenidos. Ni un día más, ni un cuarto más de los que hagan falta.
A su casa mandamos gente identificada, uniformada y conocida por nosotros. Usted sabe de antemano quién entra y a qué hora sale.
No recortamos un paso para llegar más rápido. Si el acabado pide tres manos, lleva tres manos, aunque nadie vaya a contarlas.
No cerramos un diseño sin que estén los que van a vivir con él. Nadie de la casa se entera del mueble el día que ya está instalado.
La cita es a la hora que se dijo. Si algo se corre, se lo avisamos antes y se lo avisa alguien del taller, no un contestador.
El precio sale del mueble, no del cliente. No lo movemos por el barrio, ni por el carro que esté parqueado afuera, ni por la cara.
Sus medidas, sus planos y las fotos de su casa no se le muestran a otro cliente ni se le venden a nadie. Si queremos publicar su trabajo, le preguntamos.
A su casa mandamos gente formada y con herramienta propia. El aprendiz aprende en el taller, no en su cocina.
Si algo sale mal, volvemos. No solo el mes de la entrega: mientras el mueble sea nuestro, la falla es nuestra.
Cómo se reclama
Si en su trabajo Kasamadera incumple uno de los diez puntos, dígalo por el mismo WhatsApp por el que cotizó y nómbrelo por su número. No hay formulario, ni radicado, ni horario de atención para esto.
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